un niño se encuentra de pie frente a una pared confundido y ubservando que la sombra que proyecta su cuerpo es la de una niña con coletas

No es improvisado que en el momento actual se esté elaborando, por parte del Servicio Extremeño de Salud, un protocolo de atención a personas transexuales. La realidad de las personas transexuales en todo el país se ha hecho visible desde hace unos pocos años para acá, quizás con mayor fuerza en los últimos 5 años, aunque esta realidad viene manifestando un importante nivel de crecimiento en la aceptación desde la aparición de la Ley de Identidad de Género que publicase el Gobierno de España en el año 2007.

Y Extremadura no es ajena a ello, desde mediados del año 2010 un grupo de personas transexuales de la región, bajo el apoyo de Fundación Triángulo Extremadura, empiezan a consolidar el único grupo de trabajo y activismo que se conoce, entre personas transexuales, en toda la Comunidad Autónoma. Dos años después, en 2012, este grupo consolidaría su presencia con la apuesta firme de la entidad que, de manera responsable, asumió la creación de un grupo de personas transexuales empoderadas, con el interés común de mejorar su futuro y las condiciones de vida de todas las personas transexuales que viven en Extremadura.

De ese grupo, surge la necesidad de acomodar los itinerarios sanitarias que hasta ahora estaban transitando, atendidos por profesionales del propio SES, en los hospitales cercanos a sus domicilios. Con esa experiencia previa, el grupo de personas transexuales, de Fundación Triángulo Extremadura comienza a demandar ante la administración un protocolo consensuado de atención a las personas transexuales. Con una premisa básica, y es que el protocolo fuera sostenible a nivel económico, pero también que fuera funcional y práctico y atendido por profesionales verdaderamente implicados, que supieran brindar una atención cálida y adecuada.

Tal y como se ideó, el protocolo es hoy casi una realidad, consolidando el grupo de personas transexuales de Fundación Triángulo de Extremadura como una referencia a nivel regional, trabajando de manera intensa la realidad trans y siendo el único grupo de estas características en toda la Región.

Así, ser una persona transexual o con variabilidad de género es cuestión de diversidad y no de patología. La transexualidad o la variabilidad de género no son términos equiparables a la disforia de género, aunque con frecuencia están estrechamente relacionados.

Las personas transexuales son personas que no se identifican con el género que socialmente se corresponde con su sexo biológico de nacimiento, lo que lleva consigo el deseo de vivir y ser aceptado como un miembro del sexo opuesto, por lo general acompañado por el deseo de modificar mediante métodos hormonales o quirúrgicos el propio cuerpo para hacerlo lo más congruente posible con el sexo preferido por la persona.  La disforia de género se refiere a la incomodidad o malestar causado por la discrepancia entre la identidad de género y el sexo asignado a la persona al nacer (y el papel de género asociado y/o las características sexuales primarias y secundarias). Sólo algunas personas con variabilidad de género experimentan disforia de género en algún momento de sus vidas

Algunas personas experimentan disforia de género a un nivel tal que esa aflicción reúne los criterios para un diagnóstico formal que puede ser clasificado como trastorno mental. Tal diagnóstico no debe ser una licencia para la estigmatización o la privación de los derechos civiles y humanos.

Los sistemas de clasificación como el DSM y la CIE intentan clasificar los grupos de síntomas y condiciones, no a las personas. Un trastorno es una descripción de algo con lo que una persona puede tener que hacer frente, no una descripción de la persona o de su identidad.

Por lo tanto, las personas trans y con variabilidad de género no están inherentemente enfermas. Más bien, la angustia de la disforia de género, cuando está presente, es una condición que podría ser diagnosticable, y para la que existen distintas opciones de tratamiento. La existencia de un diagnóstico para dicha disforia facilita el acceso a la atención médica y puede orientar hacia investigaciones sobre tratamientos eficaces.

El tratamiento debe ser individualizado; lo que ayuda a una persona a aliviar la disforia de género puede ser muy diferente de lo que necesita otra persona. Las opciones de tratamiento médico incluyen, por ejemplo, la feminización o masculinización del cuerpo a través de la terapia hormonal y/o cirugías, que son eficaces en el alivio de la disforia de género y médicamente necesarias para muchas personas, pero para otras no.

Pero, no solo los profesionales de la salud pueden ayudar a las personas con disforia de género a afirmar su identidad de género, explorar las diferentes alternativas para la expresión de esa identidad, y tomar decisiones sobre las opciones de tratamientos médicos para aliviar la disforia de género.

Los profesionales de los ámbitos social y educativo, y en particular aquellos que trabajan en el ámbito de la infancia, juventud y la mediación familiar tienen un amplio papel que desarrollar de cara al mejor y mas equilibrado desarrollo vital para los hombres y mujeres transexuales de Extremadura.